• Luis Miguel Romero

María Félix y el Colectivo LGBT+

Por Luis Miguel Romero

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¿Que persona nacida en el mundo de Habla Hispana en los últimos 70 años no conoce a María Félix?


María Félix (1914-2002) es una de las dos únicas grandes divas que ha dado al mundo la cinematografía mexicana (privilegio que comparte con la también fascinante Dolores del Río). El mito de María Félix La Doña, esa mujer indomable, inalcanzable y temperamental, sigue fascinando a las nuevas generaciones. Al admirar la belleza de María, leer sobre ella o mirar sus películas, es imposible no caer embrujado por ella. Con María no hay medias tintas: la gente la ama o la odia, pero es imposible mantenerse indiferente hacia ella.



Durante su vida, muchísimas leyendas se tejieron en torno a María. Probablemente ninguna otra figura del espectáculo latinoamericano haya generado en torno a su figura tantos mitos y fantasías. A María se le acusó de todo: de adúltera, devoradora de hombres, bruja, satánica y desde luego, también de lesbiana y hasta de asesina. De hecho, una de las más escabrosas leyendas que envolvieron a La Doña sucedió en 1949. El nombre de María ocupó las primeras planas de la nota roja de los principales diarios de México. Se le acusaba del asesinato de quién fuera su secretaria por varios años: Rebeca Uribe.


Rebeca Uribe

Rebeca Uribe Mondragón nació en Guadalajara, Jalisco en 1912. Llegó a la Ciudad de México en 1940 y llegó a fungir como taquígrafa y escribía versos en diversas publicaciones. Era una admiradora de María Félix y esta no tardó en contratarla como su secretaria debido a su eficacia y cultura. Lo que María no sabía es que además de su preferencia homosexual, Rebeca también tenía una adicción a las drogas.


Una mañana de agosto, Rebeca fue hallada muerta en el motel Tony’s Court. Fue hallada desnuda sobre la cama y con una jeringa en el buró. Se dice que Rebeca había llegado a dicho lugar la noche anterior acompañada de una despampanante mujer de elevada estatura que vestía un elegante abrigo de pieles. Según testigos, la mujer salió del cuarto muy temprano sin que nadie se percatara que Rebeca estaba agonizando.



Al momento de la investigación la policía encontró entre las pertenecías de Rebeca una fotografía de María. Evidentemente esto desató el escándalo y no tardaron en achacarle la muertita a La Doña. Se dijo que esa atractiva mujer que abandonó a Rebeca a su suerte en aquel cuarto de hotel, era la mismísima estrella. El escándalo mediático fue tal, que efectivamente María aprovechó para mantenerse alejada de México, obviamente con el pretexto de un contrato cinematográfico en España. No lo hizo porque la situación la agobiara, sino que más bien reveló que temía que el escándalo perjudicara a su hijo, Enrique. Sólo se limito a dar una declaración a un importante diario de circulación nacional en la que únicamente lamentaba la muerte de Rebeca sin ahondar más en detalles. Eventualmente se reveló que la acompañante de Rebeca era una señorita de apellido Mendoza. Otras fuentes llegaron a decir que en realidad se trataba de un travestí disfrazado como María Félix.


María estaba perfectamente consciente de que todas estas historias y leyendas negras en torno a su vida y carrera contribuían a ensanchar su mito cinematográfico:


“Durante mi vida he sido acusada de muchas cosas: de secuestradora, de ladrona, de ser amante de un hombre con miras publicitarias, de lesbianismo, de drogadicta, desde luego de puta. No pretendo ser un ángel porque para eso se necesita aureola, pero tampoco soy el diablo en forma de mujer.”

Es curioso, ya que durante toda su vida, María se relacionó de forma muy cercana con figuras destacadas que formaron parte (algunos confirmados y otros no) del colectivo LGBT+: Salvador Novo, Frida Kahlo, el diseñador Armando Valdés Peza, Luis G. Basurto, Ernesto Alonso e incluso su propio hijo, el actor Enrique Álvarez Félix. En sus propias palabras y con su proverbial sentido del humor, María reveló su opinión hacia la comunidad:


“Yo nunca he criticado a las personas homosexuales. Lo que la gente hace de su cintura para abajo son sus historias.”

María Félix & Ernesto Alonso

María Félix y su hijo, el actor Enrique Álvarez Félix

En otra ocasión también le dijo a su amigo, el periodista Renato Leduc:


"Necesito un hombre en casa Renatito. Figurate que conmigo la cosa está al revés. Todos mis asuntos legales, papeleos y placas del coche me los hacen las lesbianas, mientras que mis asuntos de belleza y moda me los hacen maricones como Valdés Peza".

Frede

Otra leyenda que ha acompañado el mito de María Félix, es su supuesto romance con Frede, aquella misteriosa y elegante mujer francesa que, durante muchos años, fue publirrelacionista y anfitriona del célebre club parisino Carrol's. Frede fue famosa por su romance con Marlene Dietrich, entre otras mujeres célebres del espectáculo y hasta de la nobleza europea. Se dice que su idilio quedó sellado por un medallón con retratos de ambas pintados por Leonor Fini. Cuando se pelearon, María le expropió aquella joya.


En algún momento, la actriz y cantante Irma Serrano "La Tigresa", llegó a afirmar que cuando posó desnuda para Diego Rivera, María visitó el estudio del pintor y le hizo "tocamientos malsanos".


Muchos tampoco lo saben, pero la postura de María hacia el SIDA y el uso del preservativo también fue admirable. En algunas ocasiones ella llegó a alzar la voz para promover entre sus seguidores el uso del condón, ya que afirmaba que el bicho le había arrebatado a algunos queridos amigos.


También es importante destacar que María es sin duda una de las celebridades favoritas para ser imitada en los espectáculos travestis y obras teatrales. Entre las más famosas caracterizaciones de la diva en México destacan las de Darío T. Pie y Felipe Nájera.


Como ya se mencionó antes, María fue una mujer que jamás causó indiferencia. Mucha gente la adora, otros la detestan. para estos últimos cabría dirigir, a manera de despedida, una de las tantas maravillosas frases atribuidas a La Doña:


“Si la que te critica es fea, no vale”


LECTURA SUGERIDA:


María Félix Todas mis Guerras, México, Editorial. Clío, 1993


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