• Luis Miguel Romero

El #MeToo y el porno gay

Actualizado: 26 may

Por Luis Miguel Romero

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En 2018, el movimiento #MeToo creó un gran impacto. Todo comenzó en Hollywood en 2017, cuando un grupo de actrices denunciaron públicamente al productor de cine Harvey Weinstein de acoso sexual y de usar su poder e influencia en la industria del cine de Hollywood para obtener favores sexuales. Con el hashtag #MeToo, decenas de actrices iniciaron una campaña en redes sociales para denunciar los abusos y violencia de índole sexual que habían vivido en la industria. Pronto este fenómeno pasó del espectáculo a otros medios y alcanzó relevancia internacional. En México, el movimiento ha causado gran furor y polémica. Pero ¿este movimiento de denuncia y respeto a la intimidad es exclusivo de las mujeres? Claro que no. Muchos hombres también han sufrido de violencia e intimidación sexual, y el mundo gay no es la excepción. Ni siquiera el mundo de la pornografía gay está libre de esta horrible situación.


Tegan Zayne y su agresor, Topher DiMaggio.


Tegan Zayne

Mucha gente tiene una idea errónea sobre el mundo del porno. En este caso hablaremos en particular de la pornografía enfocada al público homosexual. Se cree que los actores porno gay son enfermos y depravados sexuales, que hacen cualquier cosa por dinero, que se meten con cualquiera, que son prostitutos y completamente inmorales. Nada más falso. Es verada que los actores de este subgénero del cine para adultos disfrutan del sexo, pero ante todo es un trabajo. No es siempre tan divertido como muchos creen. Son jornadas larguísimas y extenuantes de trabajo, de gran agotamiento físico, mental y hasta emocional. Como en todo trabajo hay horarios, hay reglas, hay límites, hay disciplina. Tal vez por eso se cree que están exentos de sufrir acosos u hostigamientos sexuales: “A ellos les gusta” o “A eso se dedican”, son frases exclamadas por mucha gente cuando uno de ellos denuncia un caso de violencia sexual.


Topher DiMaggio

A principios de 2018, el actor porno gay Tegan Zayne, una de las estrellas más solicitadas en la industria del cine para adultos homosexual, denunció públicamente a través de su cuenta de Twitter al también actor porno gay Topher DiMaggio de violación. La historia que Zayne compartió es la siguiente:


En el año 2016, ambos actores fueron contratados para filmar una escena con los estudios CockyBoys. Una noche antes del rodaje, Zayne afirma que DiMaggio tocó la puerta de su habitación del hotel:


“Yo estaba dormido desnudo boca abajo. Él estaba en la cama de al lado. Entonces se pasó a mi cama y abuso sexualmente de mí. Le pedí que se detuviera, pero el me ignoró. Además, eyaculó dentro de mí a pesar de que le pedí que no lo hiciera. Él está loco. Al otro día en el rodaje, estaba como si nada y me dijo que era un placer filmar conmigo. Yo cumplí con la escena por el contrato, pero me fue muy difícil fingir la excitación. Sentía asco y repulsión”.


La declaración de Zayne causó revuelo y dividió opiniones. Por supuesto DiMaggio lo desmintió y aseguró que el acto había sido con el consentimiento de Zayne. Pero las declaraciones de este último bastaron para que la cloaca se destapara. Hasta la fecha cinco hombres más han acusado a DiMaggio de acoso y violencia sexual. El acusado se defiende alegando una campaña de desprestigio en su contra. Por supuesto DiMaggio perdió muchísimos contratos, incluyendo uno como modelo exclusivo e imagen del diseñador de ropa interior masculina Andrew Christian.


¿Se imaginan estar en esa situación? El oficio al que te dedicas inmediatamente pone en tela de juicio tus declaraciones, lo minimiza y te pone en una situación terrible. En el caso de Zayne, imaginen tener que repetir la experiencia con tu violador ante las cámaras, con varias tomas que requiere un rodaje, varias horas y además tener que fingir placer. Muchas personas brindaron su apoyo y mostraron su solidaridad con Zayne. Muchos otros hasta se burlaron y lo acusaron de oportunista (situación no muy diferente al que viven muchas mujeres que han denunciado abusos y acosos en el espectáculo). Lo importante aquí sería destacar: ¿Cuántos hombres homosexuales más no sufren de esta desagradable experiencia, no solo dentro de la escena porno, sino en la oficina, la fábrica, la calle misma?



Ojalá que el movimiento #MeToo no se desvirtúe, no sirva como pretexto para cosas sucias y realmente cumpla con su objetivo de pedir respeto y dignificar la intimidad del ser humano sin importar credo, nacionalidad, raza, religión o preferencia sexual.




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