• Luis Miguel Romero

Divas: Angélica Aragón

Actualizado: 22 sept

Por Luis Miguel Romero

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Más de cuatro décadas de trayectoria respaldan su carrera. Sin duda alguna, es una de las actrices mexicanas más importantes de su generación y una de las actrices más completas y notables que ha dado México al mundo del entretenimiento. En su vasta trayectoria, ha encontrado el éxito en todos los medios: televisión, teatro, cine y en la música. Su sola presencia en algún proyecto televisivo, teatral o cinematográfico, es garantía de calidad para el espectador. En su trayectoria, posee varios clásicos televisivos y fílmicos que han quedado grabados en la Historia y en la memoria de varias generaciones de espectadores. En pocas, palabras, es una Gran Señora. Y sin más preámbulos, este espacio de #Divas está dedicado a ella: La Primera Actriz Angélica Aragón.



Angélica Espinosa Stransky nació el 11 de julio de 1953 en la Ciudad de México. Hija del célebre compositor y actor José Ángel Espinosa “Ferrusquilla” (autor de clásicos de la música mexicana como "Échame a mi la culpa" o "La ley del monte", entre muchas otras más) y de Sonia Stranksy. Angélica cursó sus primeros estudios en el Liceo Franco-Mexicano de la Ciudad de México e inicialmente pensaba en estudiar medicina. Sin embargo, el destino la llevó a incursionar en el espectáculo. Una huelga en la Universidad la lleva a seguir el consejo de su padre de dedicarse a la noble carrera de la actuación. A través del actor español Juan Ribó, que era su compañero de clase, Angélica conoce al célebre Alejandro Jodorowsky, bajo cuya dirección actúa como extra en el filme "La Montaña Sagrada" (1972). Por recomendación de su padre, debutó en televisión con un rol incidental en la telenovela "El amor tiene cara de mujer" (1971), de la cadena Televisa. Un detalle curioso: su apellido artístico "Aragón", lo tomó en homenaje a su abuela paterna, Fredesvinda Aragón, quién murió de parto a una edad temprana.



Eventualmente, Angélica se muda al Reino Unido, donde decide estudiar actuación formal. Fue alumna de la London Academy of Music and Dramatic Arts (LAMDA), de la Escuela de Danza Contemporánea de Londres y de la misma Universidad de Londres. Otro detalle curioso: Angélica trabajó como acomodadora en el National Theatre de Londres. Su experiencia de ver las grandes obras y a los grandes actores, influyó mucho en su formación actoral. Su matrimonio con un músico indio, la lleva a la India, donde radica por un tiempo y en donde logró tomar clases de danza en la academia Kerala Kalamandalam. Cuando vuelve a México a fines de los años 1970s, los hizo cargada con un enorme caudal de conocimiento en las artes escénicas.



Angélica debuta en México en la radio, pues fungió como locutora de un programa radiofónico universitario. Angélica debuta formalmente en las telenovelas mexicanas en 1980, en la telenovela "Sandra y Paulina", de la mano del productor Valentín Pimstein en la cadena Televisa. Su primer gran éxito televisivo lo obtiene en el melodrama infantil "Chispita" (1982). La telenovela que la colocó como una de las estrellas del melodrama televisivo latinoamericano fue “Vivir un poco” (1985), producida por Pimstein. Aunque esta historia se ha repetido en varias ocasiones en el mismo formato del melodrama, la interpretación de Angélica sigue siendo insuperable. A partir de “Vivir un poco”, Angélica marcó una línea y aceptó estelarizar novelas que implicaran un reto actoral. Así, fue la heroína de una historia de tintes fantásticos y sobrenaturales en “La casa al final de la calle” (1989), una pintora enferma de lupus y víctima de abuso sexual en “Días sin luna” (1990), o una indígena zapoteca que enfrenta el desprecio y racismo de su propia hija en “De frente al sol” (1992).





Paralelamente a su éxito en la televisión, Angélica incursiona en el Séptimo Arte. Debuta en cine en Hollywood, en la producción estadounidense "The Evil That Men Do" (1984), junto al actor Charles Bronson, y realiza una actuación menor en la cinta de culto "Dune", de David Lynch. Eventualmente, sobresale su participación en películas como "La furia de un dios" (1989), de Felipe Cazals; "Gertrudis" (1992), de Ernesto Medina; "Novia que te vea" (1994), de Guita Schyfter; "Cilantro y perejil" (1995), de Rafael Montero, y en la producción estadounidense "A Walk in the Clouds" (1995), dirigida por Alfonso Aráu y en donde alterna con Keanu Reeves y Anthony Quinn.



En 1997, Angélica vuelve a marcar un hito en la telenovela mexicana, por su caracterización de “María Inés Domínguez”, una mujer madura que re descubre el amor y el interés a la vida en el melodrama “Mirada de mujer” (1997), producido por Televisión Azteca y Argos Televisión. Esta telenovela marca un antes y un después en su carrera y también en el curso de la telenovela en México.




Ante la falta de proyectos destacados en televisión, el cine se ha convertido en el escaparate principal del talento de Angélica durante varios años. Angélica ha sido ganadora de tres Premios Ariel de la Academia Mexicana de Cine y nominada a los mismos en casi una decena de ocasiones. Además de las cintas previamente mencionadas de Angélica, en su carrera sobresalen proyectos como “Crónica de un desayuno” (Benjamín Cann, 2000), “El crimen del padre Amaro” (Carlos Carreras, 2002), "Dirty Dancing: Havana Nights" (Guy Ferland, 2004), "La mujer de mi hermano" (Ricardo de Montreuil, 2005), "Cinco de Mayo: La Batalla" (Rafael Lara, 2013) o "Mr. Pig" (Diego Luna, 2017), entre muchas otras más.


Angélica también ha incursionado en la dirección, tanto de televisión como de cine. En 2000, tuvo incluso la oportunidad de dirigir a figuras como Woody Allen y Sharon Stone en la cinta "Picking Up the Pieces", de Alfonso Aráu, donde fungió como Directora de segunda unidad. En televisión, ha fungido como Directora de diálogos en la telenovela "Madres egoístas" (1991), como directora adjunta en "Cañaveral de pasiones" (1996), y como Directora del unitario "Lo que callamos las mujeres" (2001).




El teatro significa un punto y aparte en la carrera de Angélica. De sus trabajos teatrales más significativos destacan “El día que pisamos la luna” (1981), bajo la dirección de Nancy Cárdenas; "El Águila Real” (1992), magnífica interpretación que ha realizado durante años del personaje histórico de Isabel Moctezuma; “Poker de Reinas” (1994), espectáculo teatral-musical que encabezó junto a Ofelia Medina, Betsy Pecanins y Margie Bermejo, y "Réquiem para Jesús Crucificado", montaje que presenta cada año en la Semana Santa, bajo la dirección de Maricela Lara.

Pero sin duda, su trabajo escénico más destacado ha sido en “Kesho” (1997), una magnífica y muy particular interpretación de Angélica sobre el mundo del Teatro Kabuki japonés, una propuesta auténtica muy novedosa en México.


Otra faceta muy singular en la carrera de Angélica es la música. La incursión de Angélica en este rubro ocurre por la imperiosa necesidad de recopilar el legado musical de su padre, el destacado compositor José Ángel Espinosa "Ferrusquilla". Angélica ha editado varios discos y también ha montado espectáculos musicales en importantes recintos.




Angélica también se ha desempeñado como activista. Desde hace muchos Angélica ha estado presente para alzar la voz en pro de los derechos de la mujer, las cuestiones indígenas y el fomento a la lectura y la cultura general.


Angélica Aragón se mantiene constantemente activa en cine y teatro. Su ausencia de la televisión mexicana, específicamente del género de la telenovela, es debido a la pobreza de argumentos y de historias planas, violentas y poco propositivas que la actriz ha señalado puntualmente.


El legado de Angélica Aragón en el espectáculo y el arte mexicano, es incuestionable. Este es solo un pequeño resumen de la carrera de Angélica. Abarcaría decenas de artículos hablar a detalle de la carrera de tan maravillosa actriz.






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