• Luis Miguel Romero

Cine: "The Night Porter"

Actualizado: 7 sept

Por Luis Miguel Romero

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El cine mueve emociones. Las películas tienen la capacidad de mover sentimientos y sensaciones en el espectador. Ya sea por sus actuaciones, efectos, profundidad del guion, calidad de dirección o por su estética, el Séptimo Arte es capaz de llevarnos por caminos sensoriales inimaginables. Dentro de estas sensaciones, por supuesto también están aquellas que pueden perturbarnos, causarnos ansiedad, incomodidad, angustia, tristeza, repulsión o ira. Una película que mueve emociones, positivas o negativas en el espectador, cumple con una de sus funciones más importantes. La película que abordamos en esta ocasión en este espacio, es una de esas películas que difícilmente se pueden sacar de la mente. Y es que nos confirma que la mente humana es capaz de cosas inimaginables. Se trata de la película “The Night Porter” (1974).



“The Night Porter” (título original “Il portiere di notte” y traducido al español como "El portero de noche"), es una película italiana coescrita y dirigida por Liliana Cavani, una de las pocas cineastas femeninas del siglo XX en lograr reconocimiento y prestigio internacional. Fue protagonizada por Charlotte Rampling y Dirk Bogard. El filme aborda la compleja relación amorosa y sexual entre una mujer aristócrata y un mayordomo de un hotel. Muchos temas complejos de la psicología humana están presentes en esta relación. La trama es la siguiente:


Durante la Segunda Guerra Mundial, Maximilian Theo Aldorfer (Bogard), un oficial del Servicio Secreto nazi, se hace pasar por un médico para tomar fotografías sensacionalistas en los campos de concentración. Allí conoce a Lucía (Rampling) una adolescente judía recluida en un campo de concentración debido a los vínculos políticos socialistas de su padre. Ambos desarrollan una compleja relación. Max tortura a Lucía y la degrada sexualmente, pero también funge como su protector. Ella claramente desarrolla el Síndrome de Estocolmo.



Después de la guerra, Lucía se casa con un director de orquesta estadounidense y en 1957, el destino la lleva a encontrarse de nuevo a Max, quién ahora funge como portero nocturno en un hotel de Viena. Max también es miembro de un grupo secreto de antiguos agentes del SS que han estado encubriendo cuidadosamente su pasado, destruyendo documentos y eliminando testigos de sus actividades durante la guerra. Max enfrentará un juicio simulado de guerra de parte de sus camaradas, quienes lo acusan de vivir escondido como un ratón de iglesia. Max desea permanecer oculto, pero expresa su apoyo a las actividades del grupo.

Poco a poco los recuerdos de Max y de Lucía de su tiempo en el campo de concentración salen a la luz. Allí se da a entender que Lucía sobrevivió al horror de los campos con la ayuda de Max. Ellos desarrollaron una relación donde el sadomasoquismo era un ingrediente esencial. Su reencuentro deja muy intrigados a ambos. Su temor mutuo inicial, va descubriendo poco a poco un gran interés y tensión sexual.



Debido a que podría testificar en su contra, Lucía es una amenaza para Max. Mario, un camarada nazi de Max, sabe que Lucía sigue viva, pero Max lo asesina para proteger su secreto.

Después de que el esposo de Lucía se va de la ciudad por cuestión de negocios, Max y Lucía retoman su tormentosa relación con encuentros furtivos en el apartamento de Max. Max le confiesa a la condesa Stein, otra huésped de su hotel, que ha vuelto a encontrar a su "niña". La Condesa le dice que está loco; Max responde que ambos están "en el mismo barco". Mientras tanto, el grupo secreto de agentes nazis de Max envía a un joven para que lo espíe haciéndose pasar por un empleado del hotel.



Max es entrevistado por la policía sobre el asesinato de Mario. El pasa los días con Lucía en su apartamento. El termina por encadenarla para evitar que se la lleven. Fogler, el líder del grupo de ex-agentes nazis, quiere que Lucía testifique contra Max en el juicio simulado, aunque alberga intenciones a largo plazo más ambiguas hacia ella. El hombre visita a Lucía y le informa que Max está enfermo. Él sugiere que Lucía también debe de estar enferma al permitirse vivir degradada y humillada por Max. Sin embargo, ella alega estar con él por su propia voluntad.

Los ex oficiales del SS están furiosos con Max por esconder a un testigo clave. Max se niega a seguir adelante con el juicio y termina por dejar su trabajo, dedicando todo su tiempo a su relación sadomasoquista con Lucía, encerrados en su apartamento Los oficiales del SS cortan el suministro de alimentos de la pareja de una tienda de comestibles cercana. Max bloquea la puerta del apartamento y él y Lucia comienzan a sobrevivir racionando la comida. La pareja termina sumiéndose cada vez más en la desnutrición y la miseria, negándose a abandonarse mutuamente y su enfermiza relación. El final de la cinta resulta impactante.



Antes de que la actriz Charlotte Rampling aceptara el personaje, este le había sido ofrecido a la actriz Romy Schneider, quién lo rechazó. Mia Farrow y Dominique Sanda tampoco aceptaron el complejo papel. Finalmente la controvertida y bella Charlotte Ramplinfg fue quién aceptó el reto. Ella fue introducida a la cineasta Liliana Cavani por el actor Dirk Bogard, el co-protagonista de la historia.

Charlotte y Bogard improvisaron muchos de sus diálogos. Incluso Bogarde consideró seriamente retirarse de la actuación después del final del rodaje, al que consideró una experiencia muy agotadora.

La película causó mucha controversia tras su estreno. Cavani fue elogiada por su valor al abordar el tema de las prácticas sexuales extremas y violentas e incorporarlas dentro del delicado tema del Holocausto nazi. Muchos críticos la elogiaron por sus actuaciones. Otros más la destrozaron tildándola de “pornografía barata” . Muchos espectadores resultaron perturbados por la dureza de la trama. Y aunque las imágenes sexuales no son explícitas, el guion y la dirección nos demuestran que no hacen falta. La energía sexual de los personajes, así como sus debilidades, vicios y demonios internos, se perciben fácilmente. Dichos sentimientos complejos y oscuros, resultan más impactantes que una imagen explícita.



Las escenas de flashback que nos muestran la relación entre Lucía y Max en el campo de concentración son quizá las más perturbadoras de toda la cinta. En ellas vemos a un Max besando las heridas de una lastimada Lucía o dándole comida en la boca mientras otros prisioneros heridos y en los huesos los observan. En otra escena muy significativa de la película, se ve a Max entregando a Lucía la cabeza de una prisionera que la acosaba, en una clara referencia al personaje bíblico de Salomé. Esto después de que ella baila desnuda para los oficiales de la SS un tema interpretado por Marlene Dietrich. Otra escena clave más del filme es la que nos presenta a otro compañero de Max en el hotel, quién resulta ser un bailarín que amenizaba las fiestas en el campo de concentración. El bailarín baila para Max porque necesita recordar esas épocas. Al verlo, Max recuerda su papel de verdugo, y cuando termina su número, le inyecta un somnífero para dormir y se masturba. Esto ejemplifica que todos los que han conocido a Max en el pasado, desarrollan una dependencia hacía él.



“The Night Porter” es una pieza clásica del cine que todo buen amante del Séptimo Arte no debe dejar de ver. Hoy en día, el filme es considerado de culto y suele incluírsele en un nicho del Cine de explotación conocido como “Nazi exploitation”, obviamente haciendo referencia al tema de los nazis, la guerra y el Holocausto que aborda en su trama. Pero, independientemente de lo controvertido de su guion, la calidad de producción, dirección y actuaciones, la convierten en una película muy disfrutable y para ponernos a reflexionar sobre lo compleja e inescrutable que puede llegar a ser la psique humana.



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